
La empresa es por naturaleza un lugar de compromiso.La perennidad de su desarrollo es profundamente dependiente del carácter sostenible del compromiso de las mujeres y de los hombres que ponen a su servicio la ambición, el talento y la motivación.
Desde este punto visto, la política de remuneración variable de la empresa no puede reducirse a una transacción mercantil en la cual los dirigentes compran la motivación de los empleados. El compromiso no se consigue sino puede conquistarse fundando entre la empresa y sus empleados un lazo sostenible que debe responder a una ética:
- De responsabilidad,
- De intereses compartidos y equilibrados,
- De agradecimiento de la contribución de cada uno.
